Con el calor que hace en Sevilla a las cuatro de la tarde, no se puede salir a la calle. Vi un anuncio en una app mientras hacía tiempo y decidí probar suerte en rolldorado. Me senté en una mesa de póker virtual y me estaban dando una paliza tremenda. Me quedaba una ciega grande y fui con todo, ya por desesperación. La suerte me sonrió, ligué una escalera y empecé a remontar hasta ganar el torneo. Fue una experiencia intensa, pasé de cero a cien en minutos y me divertí mucho con la adrenalina.